Corrección y actualización de tu situación fiscal
Es recomendable valorar una regularización cuando:
Has dejado de presentar una o varias declaraciones mensuales o anuales.
El SAT te envió cartas invitación por omisiones o diferencias.
Tienes devoluciones rechazadas de ISR o IVA.
No concuerda lo que está en el "visor de nómina" o el "visor de deducciones" con tu contabilidad.
Emitiste CFDI con claves equivocadas, actividades que no corresponden o importes erróneos.
Cambiaste de actividad o de régimen y no alineaste tus obligaciones.
Has mezclado ingresos personales con ingresos del negocio en la misma cuenta bancaria.
Si reconoces uno o varios puntos, ya estás en zona de riesgo y es momento de corregir antes de que la autoridad inicie una revisión formal.
La regularización contable y fiscal brinda información veraz y oportuna, así como transparencia en la aplicación del control interno que se tenga implementado, así como certeza del cumplimiento de obligaciones fiscales en materia de impuestos federales y locales.
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